EL OTRO MODELO

La conceptualización de la otredad, a la cual se le suma el desconocimiento casi total hacia los grupos originarios, condiciona en gran medida los modelos, programas y proyectos diseñados para el mejoramiento de sus condiciones de vida, con recurrencia se instrumentan o diseñan, bajo la hipótesis de que las comunidades indígenas son pobres y atrasadas, sin potencial económico- productivo y sobre todo estigmatizando lo poco que aportan a la economía nacional, no obstante, habría que cuestionarse ¿Pobres para quién?¿Mercantilismo para qué o para quién? ¿Potencial productivo para qué? En este sentido, usualmente los modelos, programas y proyectos implementados en las comunidades indígenas, manifiestan un sesgo claramente diseñado con las características de la burocracia controladora y elitista (que nunca ha vivido en una comunidad indígena), que no conoce la cotidianeidad ni la realidad indígena: totalmente centralista, clientelar y asistencialista; por lo que los modelos, programas y proyectos se imponen verticalmente sin tomar en cuenta las condiciones multifactoriales de los sujetos sociales indígenas y mucho menos el potencial productivo de su medio ambiente ni sus conocimientos tradicionales.

Los grupos indígenas de México son poseedores de un gran conocimiento ancestral sobre el uso eficiente de los recursos naturales de su entorno, lo que actualmente se denomina saberes locales o conocimiento tradicional, éstos conocimientos se reflejan en sus actividades productivas de uso ecológico, integrado y múltiple de los recursos naturales, basados fundamentalmente en criterios culturales y conocimientos tradicionales. Un ejemplo de lo anterior, lo refleja la comunidad Rarámuri denominada Wisarorare, en el Municipio de Bocoyna, Chihuahua, en la cual la CDI apoyo con una iniciativa local de lombricomposta, dentro de las actividades a realizar, estaba la de cercar el predio para su protección del libre pastoreo, que es muy común en la región; la sorpresa fue que los beneficiarios tomaron la decisión de no comprar postes ni derribar pinos para el cercado del predio, lo que hicieron fue colectar del bosque la mejor madera (de árboles secos), respetando su entorno.

FUENTE: Tesis MDR, UAM Xochimilco, Ángel Espinoza, abril 2009.

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Fotografía de maíz criollo en un paraje cercano a Tuxpan de Bolaños, Jalisco.

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